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Convenio

IMPORTANCIA DE LA PRESENCIA PERUANA EN LA ANTÁRTIDA

IMPORTANCIA DE LA PRESENCIA PERUANA EN LA ANTÁRTIDA Y LA PARTICIPACIÓN DE LA MARINA DE GUERRA DEL PERÚ

Artículo extraído de la Revista de Marina, edición 2013-1

 

EL         CONGRESO         CONSTITUYENTE DEMOCRÁTICO  DECLARA  que  el  Perú, país del hemisferio austral, vinculado a la Antártida por costas que se proyectan hacia ella, así como por factores ecológicos y antecedentes históricos, y conforme con los derechos y obligaciones que tiene como parte consultiva del Tratado Antártico, propicia la conservación de la Antártida como una Zona de Paz dedicada a la investigación científica, y la vigencia de un régimen internacional que, sin desmedro de los derechos que corresponden a la Nación, promueva en beneficio de toda la humanidad la racional y equitativa explotación de los recursos de la Antártida, y asegure la protección y conservación del ecosistema de dicho Continente. (Constitución Política del Perú).

Nuestro rumbo al Continente Blanco está marcado no solo por la pasión y el interés profesional que nos embarga, sino principalmente porque nuestra Carta Magna así lo demanda; ella, valga la redundancia, marca el rumbo de una nación. Y esto inició aquel verano de 1988, en el que un grupo de expedicionarios compuesto por 50 civiles y 35 integrantes de la Marina de Guerra del Perú, entre oficiales y tripulantes, zarparan del Callao un 4 de enero, marcando un hito en la historia contemporánea del Perú.

Han pasado 25 años desde aquel memorable momento, habiéndose realizado 21 campañas bajo diferentes modalidades, algunas de ellas ejecutadas únicamente por un grupo reducido de expedicionarios, con la finalidad de mantener la presencia del Perú en dicho continente, y que por cuestiones de interpretación a lo establecido en la Constitución se dictaron políticas que no enriquecieron nuestra representación en la Antártida, sino que limitaron recursos económicos para el desarrollo científico que nos corresponde como miembro consultivo del Tratado Antártico desde el año 1989. A esto podemos sumar la ausencia del B.I.C. “Humboldt” en muchas de ellas, lo que imaginaba nuestra presencia desapercibida en el propio peruano de pie, y más aún en la comunidad

 

científica internacional, con la que mantenemos un compromiso per se por nuestro estatus con relación a dicho continente.

Dentro de este marco natural, el Perú, luego de seis años, bajo la iniciativa de un gobierno comprometido con el desarrollo no solo económico sino en todos los campos, como lo es su interés por el avance científico, la investigación y preservación del medio ambiente, concretó la realización de la Vigésimo Primera Expedición del Perú a la Antártida; hecho que cobró  la  merecida  importancia  con  el  retorno  impecable  del  B.I.C. “Humboldt”,  nave  científica  del  Instituto  del  Mar  del  Perú  (IMARPE),  la misma que a través de un convenio firmado con la Marina de Guerra es dotado con oficiales y personal subalterno, quienes junto con un grupo de profesionales de pesca y científicos altamente calificados del IMARPE, realizan estudios en nuestro Mar de Grau, contribuyendo de forma sustancial con el desarrollo nacional. Es así que luego de un largo proceso de remotorización, modernización y acondicionamiento del área de habitabilidad y servicios, el “Humboldt” zarpó el 7 de enero en demanda del Continente Blanco, con la finalidad de anclar en la ensenada Mackellar, frente a la Estación Científica Antártica Machu Picchu (ECAMP), y llevar a cabo los trabajos de mantenimiento de esta, además de ejecutar los trabajos científicos programados, entre los que destaca principalmente el crucero oceanográfico a bordo del buque, en las inmediaciones de la isla Elefante y la isla Decepción.

Una vez más la figura de esta plataforma científica ha consolidado la presencia del Perú en los mares del sur y en el Continente Blanco, marco esencial para comprender la importancia que representa el desarrollo de cada Campaña Antártica, donde sin duda alguna el despliegue realizado logísticamente con el buque permite no solo el traslado de material sino principalmente el requerido por cada proyecto científico que ejecuta sus investigaciones de la mano con un modernizado conjunto de laboratorios a bordo, que son reconocidos por toda la comunidad científica que convive en la Antártida. Esa mixtura de plataforma científica y logística solo la tiene el “Humboldt”, y una vez más la estela de cada navegación en los alrededores de la isla Rey Jorge, ha merecido el comentario más reconocido de propios y extranjeros, al permitir consolidar proyectos e investigaciones en beneficio de las generaciones actuales y sobre todo de aquellas que tendrán que lidiar con un planeta que sufre ya el desmesurado e irresponsable accionar del hombre frente a la naturaleza.

No debería ser difícil para los peruanos comprender la importancia de nuestra presencia en la Antártida, la que hoy lleva consigo el esfuerzo del Gobierno, y de quienes tienen las riendas de la política del país y que sin duda alguna han intuido lo que nuestra figura en dicho continente significa. Somos miembros Consultivos del Tratado Antártico, y como tales debemos desarrollar proyectos que contribuyan con el entendimiento de los fenómenos que ocurren en el mar, tierra y aire que conforman la

 

Antártida y que permitan comprender las alteraciones que se presentan frente a nuestras costas, originarias en el Polo Sur, y cuyas consecuencias son trasladadas a través de la corriente circumpolar polar antártica en su encuentro con la Corriente de Humboldt. Estos fenómenos, ocurrencias y cambios naturales que se presentan en la fauna y flora, en el clima y las condiciones meteorológicas del continente antártico, repercuten en nuestro ecosistema y la investigación de ello podrá determinar en qué medida es su influencia y cómo podría alterar nuestra riqueza marítima.

Pero no solo podemos concentrarnos en la importancia de los estudios científicos; nuestra actividad en este misterioso continente debe permanecer a salvo frente a las pretensiones territoriales que ya algunos países han deslizado en los últimos años. La riqueza de sus minerales y la potencialidad que significa ser el mayor albergue de agua del planeta despiertan intereses en quienes ya ven reducidas sus fuentes de energía y de vida para las generaciones venideras. Nuestra presencia es entonces también una muestra de la defensa de los intereses de la Nación, que vive con la esperanza de un futuro mejor, legado para las próximas generaciones en un mundo sano y sin violencia. La Antártida es, pues, el continente que llena los ojos de las grandes potencias mundiales y que no escatiman recursos para desarrollar proyectos de gran envergadura, invirtiendo en bases que permiten su estadía todo el año, bajo un esfuerzo conjunto de científicos y militares que han comprendido lo que significa defender los intereses futuros de sus habitantes.

A acertada visión el Perú hoy se ve sumado, tomando decisiones que van a la par con su desarrollo integral y que permitirán reforzar las capacidades y potencial de quienes nos representan en el Continente Blanco. Conocer la Antártida es un objetivo que debemos alcanzar en su totalidad, ambición sana que compromete a todos los peruanos, debiendo entender que nuestra presencia justifica el despliegue económico que acertadamente el Gobierno ha plasmado para la ejecución de las Campañas Antárticas y que no escatimará recursos para continuar con el engrandecimiento y consolidación de la presencia del Perú en la Antártida.

Al mar se le respeta, lo sabemos los marinos; más aún cuando se trata de enfrentar condiciones meteorológicas y oceánicas adversas, las que permiten poner de manifiesto las capacidades humanas y técnicas de quienes navegan en los mares del Sur y en la Antártida.

El BIC “Humboldt” volvió a la Antártida con renovadas capacidades, los oficiales y tripulantes han retomado, con el profesionalismo que los caracteriza, la delicada tarea de conducir la nave en los alrededores de este continente, cumpliendo con la tarea encomendada por el Estado al representar al Perú durante su tránsito por los canales chilenos, en el Golfo de Penas, en el Estrecho de Magallanes, al cruzar el Paso Drake y durante

 

las navegación en la península antártica en las inmediaciones de las islas Shetland del Sur.

El despliegue logístico para realizar trabajos en la Estación Científica Antártica Machu Picchu (ECAMP), y consolidar proyectos científicos se vio enriquecido por la presencia del buque; su capacidad de bodega y la calificada  mano  de  obra  de  la  dotación  del  BIC  “Humboldt”,  fueron esenciales para las labores de transporte, desembarco, retiro de material, entrega de combustible y apoyo a los trabajos que realizaron los integrantes de la Compañía Antártica del Ejército (COA), así como también la acertada participación del médico y personal de Sanidad de a bordo, quienes tuvieron más de una intervención ante los accidentes propios de las labores que se desarrollaron en esta Campaña.

Así también, la Marina, cumpliendo con un compromiso adquirido en la última Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL), llevada a cabo en la ciudad de Río de Janeiro en setiembre del 2012, realizó el Primer Levantamiento Batimétrico Multihaz en la ensenada Mackellar carta PERÚ HIDRONAV-7113 correspondiente a un levantamiento del año 2006 con tecnología monohaz. Para ello se empleó una embarcación construida en los astilleros del SIMA entre los años 2011 y 2012, equipada con una ecosonda Multihaz Kongsberg modelo EM 3002D, que permitió actualizar la situación geomorfológica mediante una cobertura del 100% del fondo marino, generando modelos tridimensionales del fondo (DTM), y actualizando la mencionada carta náutica de acuerdo con los nuevos estándares internacionales, con lo que se contribuyó de forma eficiente con la seguridad de los navegantes que realizan sus travesías en esta parte de la Bahía Almirantazgo. Es preciso y consecuente mencionar el profesionalismo de la dotación de la lancha hidrográfica AEH-178, quienes, poniendo en práctica todas sus capacidades profesionales y marineras, dominaron el escenario climatológico adverso que se presentaba constantemente durante la ejecución del levantamiento batimétrico.

La herencia de Grau se ve plasmada en el espíritu de quienes navegan con la pericia de evadir los grandes trozos de hielo que se desmoronan de los glaciares cercanos a la Estación Científica Antártica Machu Picchu (ECAMP), y que navegan en la ensenada impulsados por los agresivos vientos catabáticos, que alcanzaron más de 60 nudos de velocidad, acompañados de una temperatura que llegó en esta campaña a los – 10°C, y que pusieron a prueba las habilidades marineras de la dotación del buque.

Cada peruano puede y debe sentir el orgullo de tener un grupo de profesionales que asumen el gran compromiso de enarbolar el Pabellón Nacional en esta zona del planeta; que están a la altura de quienes nos llevan muchos años de experiencia de mar en estas aguas heladas, pero que sin duda alguna merecen el elogio de quienes se embarcan a bordo del BIC “Humboldt”.

NUEVAS INCORPORACIONES DE LA MANO CON LOS AVANCES TECNOLOGICOS

 

El 03 Mayo del 2017, arribo al puerto del Callao, el B.A.P CARRASCO (BOP- 171) nuevo Buque Oceanográfico Polar de la Marina de Guerra del Perú. Buque de última generación, considerado el más moderno de Sudamérica, está equipado con sistemas de muestreo de agua y lecho marino, un vehículo no tripulado con capacidad para sumergirse hasta mil metros de profundidad, dos vehículos sumergibles con autonomía de 24 horas, sensores de temperatura, conductividad y corrientes marinas, batimetría multihaz, hangar y cubierta porta-helicóptero, dos lanchas RHIB, capacidad para transportar dos contenedores de 20 pies y dos grúas telescópicas de una tonelada de capacidad. Para el estudio del área de biología marina, cuenta con una ecosonda científica de pesca EK80 de cinco transductores de 18, 38, 70, 120 y 200 kHz. El buque dispone además de bodegas de almacenamiento, enfermería con equipos para intervenciones quirúrgicas básicas y odontología, laboratorio de

 

levantamiento hidrográfico, laboratorio de geología marina, laboratorio de oceanografía, laboratorio químico para estudio de muestras, laboratorio húmedo y seco, laboratorio de oceanografía y geología marina. Su capacidad de navegación en aguas polares, le permite romper hielos de hasta 1 metro de espesor, puede extender su permanencia en la Antártida por periodos mayores, facilitando de esta manera la ejecución de proyectos de investigación de largo aliento y mayor envergadura en el continente blanco, así como brindar una cobertura logística más amplia a la Base Científica Machu Picchu.

 

El 3 de abril del 2019, arribo al callao luego de su participación en la Vigésima Sexta Campaña Científica del Perú a la Antártida. durante 99 días formó parte de las labores científicas, reuniones y visitas protocolares y de intercambio cultural con las bases extranjeras, consolidando así al Estado peruano como miembro activo del Tratado Antártico y dando realce al nombre del Perú dentro de la comunidad científica internacional.